Dolor, mucho dolor...o eso es lo que siento yo cuando veo desastres de vehículos "grandes" como los Porsche. Bien es cierto que muchas veces pienso en los accidentes de ricachones o jovenzuelos sin mucho sentido y por una parte pienso que se merecen el destrozo económico (jamás los daños a la propia persona, que conste). Pero en este caso parece que no ha habido falta de sentido común sino un simple accidente.

Dos trenes que circulaban por Dillenberg, chocaron por causas desconocidas "desparramando" parte de un cargamento de 106 unidades del Porsche 911. Parece que al menos 20 de estas han quedado seriamente dañadas, porque varios vagones no resistieron la embestida y las protecciones instaladas sobre los deportivos no fueron en absoluto suficientes. Como vemos, alguno de los Porsche terminó sentado sobre las vías colindantes, como si fuera aquello el final de la película Regreso al Futuro III.

Aún así, parece que la fortuna acompañó en general al accidente. No hubo víctimas mortales, tan sólo algunos hreidos de poca consideración, no todo el cargamento de los vehículos resultó dañado y además los tanques de líquido inflamable que iban en otra serie de vagones de unos de los trenes no llegaron a explotar. Si hubiera ocurrido ese caso, el asunto podría haber sido más grave.

Este otro Porsche todavía tuvo menos fortuna y acabó "patas arriba", con unos destrozos que probablemente sean muy cuantiosos.
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