Seguridad y adelantamientos14 Abril 2008

David Ayala
Señal de prohibido adelantar

Recuerdo una situación que viví en familia hace ya muchos años, cuando yo todavía era un ser diminuto que viajaba en la parte de atrás de un Renault 18 familiar. Realizábamos el tradicional viaje de veraneo Madrid-Alicante por una carretera de muchas rectas pero con sólo un carril por cada sentido de la circulación. Las horas se hacían eternas y, si tenías la mala suerte de circular por detrás de un coche lento, sólo cabía la posibilidad de adelantarlo para realizar el trayecto en menos de seis o siete horas.

El caso es que mi padre se topó con uno de estos automóviles. Esperó un tiempo detrás de él y buscó la oportunidad para adelantarlo en una larga recta. Con el R-18 cargado "hasta el infinito y más allá" mi padre esperó hasta encontrar un buen hueco, buscó la máxima aceleración reduciendo una e incluso dos marchas, señalizó la maniobra y se dispuso a adelantar. El bueno del Renault ganó velocidad poco a poco, se situó a la altura del coche que íbamos a adelantar, comenzó a sobrepasarlo... pero no lo hizo, el otro coche también había ganado velocidad, se había mantenido en paralelo a nosotros, y mi padre se encontró en una incómoda situación: una recta que se terminaba, un coche que no podía dar más de sí, otro coche que nos impedía adelantar y toda su familia puesta en peligro porque a alguien se le había ocurrido que, independientemente de la situación, "a él no le pasaban". Afortunadamente, aquel hecho quedó como una anécdota, pero mi padre estuvo nervioso el resto del trayecto, se llevaba las manos a la cabeza y no hacía más que maldecir a quien, de manera voluntaria, consciente e imprudente, había puesto en peligro real a toda su familia.

 

Me he acordado de este hecho hoy porque, hace menos de dos días, he pasado por una situación similar cuando, al llegar a la altura de un coche que circulaba claramente más lento que yo, el conductor de dicho vehículo decidió acelerar justo en el momento en el que yo estaba realizando una maniobra de adelantamiento. No importan las circunstancias, no importa si el adelantamiento es correcto o incorrecto, no importa si nuestro coche es una tartana o el último modelo del deportivo más afamado del mundo, lo importante siempre, SIEMPRE, es facilitar las maniobras de los demás para evitar posibles accidentes. Por favor, olvidad los piques, pensad en los demás, realizad una conducción segura. No hay nada más importante que la salud, por lo que no existe ningún motivo real para poner a los demás en peligro.

Enviar un comentario nuevo

Los campos marcados con * son obligatorios.